Un reparto de puntos con sabor a poco en Villafontana. El MRB FS Móstoles y el Sala 5 Martorell sellaron unas vibrantes tablas (3-3) en un duelo repleto de alternativas, intensidad y un desenlace de infarto donde la fortuna dio la espalda al conjunto madrileño. Pese a competir condicionados por el criterio arbitral desde los compases iniciales y verse por detrás en el luminoso, los locales rozaron la épica en un tramo final donde la madera repelió el tanto del triunfo a escasos segundos de la conclusión.
La puesta en escena del bloque mostoleño fue electrizante, mordiendo con una asfixiante presión alta que maniató la salida visitante y generó las primeras opciones de peligro. Sin embargo, ese planteamiento sufrió un revés mayúsculo a los cinco minutos: el casillero local se cargó con cinco faltas tempraneras y muy rigurosas. Con tres cuartas partes del primer tiempo por delante bajo la amenaza del doble penalti, el Móstoles se vio obligado a replegarse a media pista para protegerse de los diez metros.
Pese al contratiempo táctico, los de casa golpearon primero. Alberto lideró una vertical conducción y sirvió para que Sego soltara un misil teledirigido a la escuadra (1-0), festejando el tanto con una emotiva dedicatoria hacia Aarón Chamorro, ausente por lesión. El choque se adentró en una fase de equilibrio hasta que Martorell aprovechó un descuido por banda en el minuto 15 para que Grael embocara en el segundo palo (1-1). La desgracia se cebó con los azulones apenas dos minutos después, cuando un despeje de Mario rebotó involuntariamente en Cristian para colar el 1-2. Antes del paso por vestuarios, Mario enmendó la papeleta neutralizando un lanzamiento de doble penalti que evitó un castigo mayor.
Tras el descanso, el Móstoles saltó con renovados bríos y encontró el empate en el 24' gracias a una inspirada maniobra individual de Álex Jiménez (2-2). La réplica catalana fue fulgurante: dos minutos más tarde, Grael frotó la lámpara con otra acción de talento puro para devolver la ventaja al Martorell (2-3). Lejos de venirse abajo, los locales continuaron picando piedra. Raúl Campos rozó la igualada desde los seis metros a diez del final, pero el cancerbero visitante adivinó su lanzamiento de penalti.
La insistencia madrileña halló recompensa a falta de ocho minutos: Suko rubricó una genialidad en el uno contra uno para mandar el balón a la red y colocar el 3-3 en el electrónico.
Inconformistas con el reparto de puntos, los pupilos mostoleños quemaron las naves a falta de tres minutos vistiendo a Gonza con la camiseta de portero-jugador. El ataque en superioridad desarboló la zaga rival y fabricó llegadas clamorosas: el propio Gonza rozó el gol en el segundo poste y, cuando restaban apenas veinte segundos para la bocina, un remate de Sego se estrelló con violencia en el poste.
Un punto trabajado que deja un poso agridulce para un Móstoles que mereció mayor fortuna. En la próxima jornada, los azulones viajarán a tierras catalanas para medirse al Castrez Futsal Suris Mataró, mientras que el Sala 5 Martorell disfrutará de su fin de semana de descanso.


















